¡Es tiempo de calçots!

La calçotada es uno de esos rituales que no admite sustitutos ni atajos: o se hace bien o no se hace, y hacerlo bien empieza por los calçots. De temporada, frescos y, a ser posible, con la tierra del huerto aún adherida, que es la mejor señal de que no han recorrido demasiados kilómetros. Y exactamente esos son los que encontrarás en Bonpreu y Esclat de Portalloret. También, por supuesto, la salsa romesco, que es donde muchas calçotadas ganan o pierden: hay diversas marcas y elaboraciones, algunas de ellas de proximidad, y la diferencia entre un buen romesco y uno mediocre es lo que separa una calçotada normal de una en mayúsculas. Aprovecha también para coger pan de coca, vino y carne, porque todo suma y cuenta.

Si el problema es que no tienes jardín, terraza grande o espacio para encender fuego, la solución pasa por MediaMarkt, donde encontrarás parrillas eléctricas que funcionan muy bien en espacios interiores o balcones reducidos y que alcanzan una temperatura suficiente para carbonizar el exterior del calçot de forma correcta. No es fuego de leña, pero es mucho más práctico y viable en ciertos casos.

Y para poner la mesa, JYSK es el lugar al que ir: vajilla sencilla y resistente al “desastre” propio de una calçotada. Sus colores neutros combinan con todo, su diseño siempre enamora y el precio es muy accesible, permitiendo una mesa digna de un gran restaurante.

Ahora que ya lo tienes todo, disfruta de la llegada de la primavera con una buena calçotada.